viernes

María

 
  
   
Tus ojos grandes y negros. Entro al metro , más bien, me meten, empujones y arrimones necesarios o no. Entro sostengo el tubo grasoso y opaco. Bellas artes - dos filas de asientos y en medio usted- usted con sus ojos grandes y negros y audífonos y susurrando su canción. Sonríe y sus ojos grandes y negros le hacen eco. ¿Por qué no traje la cámara? Cabello negro y los hoyuelos de tus mejillas. ¿Por qué no traje la cámara? O más bien, ¿por qué chingados estoy embelesada en tu belleza y no estoy pidiendo tu teléfono? Porque soy una pendeja. Me miras, pero volteo justo cuando te das cuenta que volteo, chingá: me entretuvo el orden de las estaciones y no te vi. Carajo. Te miro ( ay dios que nadie esté observando mi mirada de conejito tender) qué pena. No importa, te miro pero no volteas. Fuck. Llega pinosaurio. Debo irme, bella. Debo. ¿Y si me quedo, te sigo y te miro y te digo algo con esta voz de alguien que vive entre unicornios? No. Es muy tarde, tengo sueño y soy una cobarde. Ya. Me voy. Última mirada, esta vez volteas para despedirme de tus ojotes y tu piel y tu modo tan bonito de estar. Mierda, bajo del vagón. Volteo, no volteas, volteas, te miro, me giro y me voy…. 

 
Joder, también pudiste bajarte. No sé tu nombre pero te llamarás María.

4 comentarios:

Josefo dijo...

Hola, hace mucho que no pasabas por tu blog. Espero que sigas escribiendo así de cotidiano.

mabellev dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
mabellev dijo...

caray, qué linda Maria, pero a veces las historias son más bonitas así, cuando no empiezan y sólo se atisban, eso si, dan más coraje...
abrazo
m.

Sufit dijo...

Ahhh...

Apenas ayer cierta personita que me gusta me contó algo muy similar...

Me da coraje. Quisiera ser bonita para que se fueran sin hablarme, pero siempre mirando.